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En la comarca Ngäbe Buglé, una región donde hay 55 de los 98 corregimientos más pobres de Panamá, hay múltiples problemas sanitarios que ameritan la atención del Ministerio de Salud (Minsa), entre ellos, los casos crecientes del virus de inmunodeficiencia humana (VIH) y las infecciones de transmisión sexual (ITS) en la población joven.

En las entrañas de esta zona montañosa hay actualmente 1,520 casos de VIH, la mayoría concentrados en el rango de edad de 12 a 25 años. Una población notablemente joven.

¿Cuál es la explicación?

Un estudio elaborado por un equipo de científicos del Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud (Icges) y la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, Reino Unido, reveló que tanto residentes locales como personas ajenas a la comarca Ngäbe Buglé están involucradas en la práctica del sexo transaccional (ST). Esta actividad se define como el intercambio implícito de dinero o bienes por sexo y se ha observado como una experiencia común y relativamente normalizada entre niños y niñas adolescentes en la comarca.

La investigación incluyó a 700 adolescentes entre 14 y 19 años de edad, 384 hombres y 316 mujeres, de tres regiones de la Comarca Ngäbe-Buglé, específicamente de Nidrini, Kadrirdi y Ño Kribo, en el distrito de Müna, donde un 87.8% de la población es pobre. El estudio, llamado “Normas sociales que sustentan el sexo transaccional y asociaciones con resultados de salud sexual: un estudio de métodos mixtos en la Comarca Ngäbe-Buglé, una región rural-indígena de Panamá”, fue publicado en la revista Plos el pasado 31 de mayo.

La publicación indica que la proporción de participantes a quienes alguna vez se les había ofrecido algo a cambio de sexo fue similar (18.8%, es decir, 58 de 309 mujeres y 15.5% de 374 hombres, lo que representa también a 58 jóvenes indígenas).

Otros bienes ofrecidos a los jóvenes indígenas incluyeron vivienda (8.3%), ropa (4.8%), una mejor nota de un profesor (4.8%) o un teléfono móvil (1.2%). Entre aquellos a quienes se les había ofrecido ST, el 81.4% (35/43) de las niñas y el 77.8% (35/45) de los niños aceptaron. No hubo asociación entre la oferta o la aceptación de ST con los indicadores económicos a nivel del hogar en los análisis no ajustados, explicaron los científicos.

Amanda Gabster, científica de Salud Sexual y Epidemiología de Infecciones de Transmisión Sexual del Departamento de Genómica y Proteómica del Icges, explicó que la realización del estudio tardó más de un año y medio e involucró visitas preliminares en la comarca, lo cual fue clave en la parte cualitativa y en cuanto al tema de sexo transaccional. 

Conversando con los padres de los adolescentes y otros adultos en comunidades, contaron que (cuando se preguntaba sobre la actividad sexual de los adolescentes) es visto como algo común, hasta aceptado, intercambiar relaciones sexuales por algo (ya sea dinero o cosas) entre adolescentes y personas con mayoría de edad que tenían más dinero.

Para Gabster, la situación también ocurre fuera de la comarca Ngäbe Buglé. Sin embargo, en el estudio liderado por Juan Miguel Pascale, realizado con adolescentes urbanos, se reportó un porcentaje mucho menor (menos del 5%) de adolescentes femeninos y masculinos involucrados en sexo transaccional, acotó.

Los científicos informaron que los casos que involucraron claramente a personas de entidades gubernamentales fueron reportados al Comité Nacional de Bioética, a la Fiscalía y al Ministerio de Educación, y cada entidad realizó su propia investigación.

Vulnerabilidad ante el VIH

En el estudio se ha identificado una significativa relación entre la oferta de trabajo sexual (TS) y ciertos comportamientos sexuales de riesgo, así como la prevalencia de infecciones de transmisión sexual (ITS).

Según los hallazgos, las personas que informaron haber tenido relaciones sexuales con una pareja del mismo sexo presentaron una mayor probabilidad de haber recibido una oferta de TS, con un 36.1% en comparación con el 15.0% de aquellos que no informaron tener sexo con personas del mismo sexo.

Por otro lado, el sexo forzado también mostró una fuerte asociación con la oferta de TS. El 25.7% de aquellos a quienes se les había ofrecido trabajo sexual reportaron haber sido víctimas de sexo forzado, en comparación con solo el 9.9% entre aquellos que no recibieron dicha oferta.

En cuanto a la seropositividad para VIH/sífilis, el estudio encontró que, aunque las víctimas de sexo forzado no mostraron una mayor probabilidad de ser seropositivas, sí existía una clara asociación entre la oferta de TS y la seropositividad para estas ITS. Entre los seropositivos, el 33.3% había recibido una oferta de TS, frente al 14.9% de los seronegativos.

Estos resultados subrayan la necesidad de abordar las circunstancias que rodean al trabajo sexual y el abuso sexual como parte integral de los programas de prevención y tratamiento de ITS. Las implicaciones de estos hallazgos destacan la urgencia de implementar políticas públicas y estrategias de intervención que protejan a las personas vulnerables y reduzcan los riesgos asociados a estos comportamientos.

Las personas interesadas en un diagnóstico oportuno pueden acudir a las instalaciones de Aids Healthcare Foundation (AHF Panamá), ubicadas en la avenida Perú, edificio Business Point, en Ciudad de Panamá, donde se efectúan pruebas rápidas de VIH y acompañamiento en un ambiente confidencial y libre de estigma. Todos los servicios de AHF son gratuitos. 

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