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13 de noviembre de 2020

La investigación que estudiaba un antirretroviral inyectable de larga duración para prevenir la transmisión del VIH fue concluida antes de tiempo debido al éxito contundente de sus resultados.

El estudio HPTN 084, conducido por la Red de Ensayos de Prevención del VIH, demostró que el tratamiento con el medicamento cabotegravir, inyectado cada ocho semanas, fue 89% más efectivo que el tratamiento preventivo oral con TDF/FTC. Así lo informaron la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Programa de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (ONUSIDA), el pasado 9 de noviembre.

El tratamiento, conocido como Profilaxis Pre Exposición (PrEP) se prescribe a personas que no tienen VIH pero que están altamente expuestas a adquirirlo, y su uso como prevención se extiende cada vez más en el mundo.

En el estudio participaron más de 3 mil 200 mujeres de entre 18 y 45 años de edad y sin VIH, de siete países de África Subsahariana. El objetivo fue comparar el tratamiento oral de toma diaria más utilizado actualmente y el antirretroviral de larga duración que se inyecta cada ocho semanas.

En el grupo del medicamento oral diario (FTC/TDF), 34 mujeres adquirieron el VIH, mientras que en el grupo de cabotegravir, el número fue sólo de cuatro. Aunque ambos tratamientos mostraron ser muy efectivos para prevenir la transmisión del virus (más de 98% en ambos casos), cabotegravir mostró una efectividad casi 90% mayor.

Esto representa un importante avance en los métodos de prevención del VIH para mujeres que viven en contextos donde enfrentan una alta vulnerabilidad a la infección. Además, la facilidad de recibir una inyección bimestral es mucho mejor que tener que apegarse a un tratamiento oral diario, que muchas veces se vuelve difícil de seguir para las mujeres.

“Una formulación inyectable de larga duración tiene el potencial de mejorar el efecto preventivo sin tener que depender de la adherencia a la PrEP oral, y de incrementar las opciones de prevención y la aceptabilidad de las mujeres”, afirmó la OMS.

Por el momento, los resultados de este estudio deberán ser sometidos a revisión de una autoridad regulatoria para que el tratamiento pueda ser aprobado y finalmente, esté disponibles para el público general.

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